martes, 15 de noviembre de 2011

Capítulo 21 - Algo dentro de ti me pide que luche.

El cielo ya no estaba tan despejado como antes, una gran tormenta se acercaba. Y no era la especie de tormenta que descarga y se va, era de esas que parece que no se va nunca, que inunda los días de gris, y humedece todo.  El frío hacía que el vello de Sophí se erizara, y que su ojos se volvieran húmedos. Llevaba una carta en la mano. Sabía  que Lucas estaba allí, lo ha visto entrar mientras lo esperaba sentada en la escalera. Tenía que darle esa carta, quizás le sirviera de algo... Pero tenía  claro que no sería tan sencillo.
Tocó a la puerta, primero tímidamente, segundos más tarde con esa confianza en sí misma que la hacía única.
-Alex, sé que estás. Por favor abre, prometo no hacer nada malo. -Sonaba sincera, muy sincera.
-Dime.
-Toma.-Extendió la mano con la carta. Sus manos temblaban, no sabía si por el frío que entraba por la ventana abierta del pasillo, o por los nervios.
-¿Qué es esto?
-Leelo, pero por favor, que sea a solas. No voy a intentarlo más. Está es mi carta de renuncia.
-¿De renuncia a qué?
-A ti, aunque como ya sabes, no es más que otra mentira. Voy a seguir aquí, bueno, aquí donde sea, queriendote. Y la verdad es que sé que te quiero, y que algún día volveré a sentir tus labios. Puede que aun no. Pero así será.
-Sophí, yo... Esto... Joder, después de todo lo que me has hecho, nos has hecho, ¿Vienes aquí, con una carta, pensando que te puedo perdonar? Y encima me dices que me esperarás.
-Siempre.
-Pero, ¿Te parece normal? No te entiendo... De verdad- El tono era más triste que cualquiera que había escuchado anteriormente de él.
-No te he pedido perdón. En todo caso, tú deberías darme las gracias. Todo lo que he hecho ha sido por ti. Porque exista un nosotros.
-¿Por qué me dices que te vas a rendir si no es así, eh? Esta es otra de tus mentiras.
-Puedes creer lo que quieras, pero no es una mentira. Es un te quiero, un absoluto y real te quiero. Te digo que me rindo, porque estoy hundida. Pero un día, uno cualquiera, te despertarás con el recuerdo de mis labios en tu pecho, de mis caricias en tu espalda, de mi pelo sobre la cama, de mi mirada fijada en la tuya y ese día, no sé si porque te darás cuenta de que estás enamorado de mí, o por el rencor de que otra te haya dejado. Pero me llamarás, haremos el amor, y cuando estés fumando en la cama, y esté apoyada en la almohada llorando por el miedo a que no pase nunca más, te darás cuenta de que te amo.
-Joder, Sophí.
-No, Álex... No es tan sencillo. Si alguna vez hubieras sido yo, si hubieras visto lo que veo yo cuando me miras, no podrías rendirte. Algo dentro de ti me pide que luche. Y sí, he sido una hija de puta con Ingrid, cierto, y sí estoy siendolo también con Cristal. Y sé que eres de los que 'El fin justifica los medios.' no les vale. Pero por ti, soy capaz de todo. Y eso es de lo que te tienes que dar cuenta.
Se acercó levemente, de sus ojos caían muchas lágrimas. Se acercó más. Seguían cayendo lágrimas. Se acercó aun más, él no se apartó. Sus labios se entrelazaron con los de él. Su lengua abrazó la suya, tan tímidamente al principio, y tan confiada al cabo de 4 segundos. Los ojos de ambos se cerraron, y a ella le cayó una lágrima muy grande, que dio a parar a el cuello de Álex. Ésta, con miedo se apartó, le dio un último roce de labios, y lo miró atento. No se lo creía, esperaba que se apartase, que no le diera tiempo siquiera a hablar.
-Lo siento, no debí.
-Tienes razón no debiste, pero ha pasado, y es tanto culpa mía como tuya.
-Me voy en un par de días, como te dije no vine seguiendote, si no por un trabajo. Si me necesitas, ya sabes donde estoy... ¿Vale?
La cara de Álex era un poema, intentaba comportarse duramente, pero por dentro algo había vuelto a despertar. Y no podía dejar que fuera a más.
-No te necesitaré.
-¡Joder!
-¿Qué?
No le dio tiempo a reaccionar, se desmayó. Cuando despertó estaba en la cama de Álex. Lo único que pensó es que necesitaba salir de allí, desaparecer. Se había mostrado tan vulnerable, demasiado , frente a una persona que no era ella.
-Adiós.
-Sophí, ¿Estás bien?
-Claro. ¿No ves este cuerpazo de semidiosa, esta sonrisa de ángel, y estos ojos de diabla? Crees que si me encontrara mal los tendría.
-Está bien, adiós.
Llegó al ascensor antes de derrumbarse, tenía que ser la chica perfecta. Y punto. No había más. Solo ellos tenían que saber el plan. Y con ellos me refiero a Lucas y Sophí.
Mientras que Sophí se secaba las lágrimas sonreía, eso, eso que había pasado  y que por ahora no tenía nombre. Eso ayudaría a todo lo que tenían en mente. Bajó a recepción,  cogió el primer taxi y fue a una farmacia.

Justo en la misma farmacia, Ingrid, Helena y Cristal estaban en la cola. Pedir un predictor seguía siendo , después de tanto tiempo, realmente embarazoso. Las personas de la tienda debían pensar mil cosas malas sobre ellas. Pero en ese momento, en esa circunstancia , le daba igual. Una rubia despampanante entró en la farmacia. Una rubia que le sonaba mucho a  Cristal, y que empalideció a Ingrid.
-Tres predictor por favor.
-¿Tres? Pues serán unos 26 con 10.
-Tome.
Ingrid trataba que aquella rubia no la viera, y Helena se dio cuenta. Pensó que como a ella, esa chica no le había dado una buena impresión desde el principio. Así que, pasó.
Sophí miró el pelo de Cristal, y sus mandíbulas se apretaron.
-¡Qué olor tan fuerte a coco!
-Sí, menos mal que no estoy embarazada, si no seguro que vomitaría.-Intentó ser optimista  Cristal, pero aun así, estaba muerta de miedo.
Sophí al escuchar la última frase miro atenta a la chica que la dijo. Era esa niñata. Pero ahora no podía hacer nada. Todo tenía que ir según el plan.
-Hola, una pastilla del día de después por favor.
-18 con 75 por favor.
-Claro.
Ingrid y Sophí enmudecieron al reconocerse, los ojos que miraban con un odio demasiado exagerado para que Sophí fuera una chica cualquiera. Y los de Sophí que intentaban mostrar un tipo de tregua para que ninguna de las dos se delatara. Ambas, a su modo, compenetraron con la otra. Y si quiera se miraron más de diez segundos a los ojos. <Lástima que el mata piojos no sea mata putas.> Pensó Sophí recordando el dolor que ella le causó en su momento, y que , por desgracia, le seguían quedando secuelas.
Llegaron a la limusina y seguidamente al hotel. Entraron en la habitación de Ingrid, la de al lado de Álex, por supuesto. Al oírlo él salió, besó a las tres (a cada una donde debía).
-¿Qué tal van las chicas más preciosas del mundo?
Cristal empezó a llorar... Pero Álex no podía evitar intentar no mirarla a los ojos, después de lo pasado con Sophí, todo se estaba torciendo.
-¿Qué pasa?
Silencio.
-¡Que me digáis que qué pasa!
-¡Que estoy embarazada joder! ¡Eso pasa! ¡Y es de ti!
Ahora el blanco era Álex. Menudo día. Después de tiempo, me admitió que su primer impulso fue salir corriendo, pero se quedó. La miró a los ojos por primera vez desde que llegaron, y le sonrió.
-Vale, tranquila. ¿Y qué vamos a hacer? Sea lo que sea, estoy aquí.
-Bueno por ahora vamos a hacerle tres pruebas más, por si acaso... ¿No recuerdas lo que me pasó a mí? -Preguntó Helena mirando a Cristal con una dulzura digna de una madre.
-Ya, pero tuviste suerte, yo tengo mala suerte. Ya verás.
-¿Qué pasó? - Preguntó Ingrid que no entendía la mitad de la conversación.
-Me pasó que una noche loca, con un chico loco, y unas ganas locas, no había preservativo. Y eso no quiere decir que estés embarazada, pero quiere decir que hay probabilidades. Tuve ese sexo un par de días anteriores al día que se suponía que me baja la regla, y tuve un retraso. Pensé que no podía quedarme porque me tocaba ya la regla, pero, aun así fui a la farmacia. Compré un predictor y dio positivo.
-¿Y? ¿Abortaste?
-No, pensé que ese aparato no me iba a engañar, así que me preparé para el niño o niña. Es decir avisé a mis padres, a él, él a sus padres. Hasta que tres días después me bajó la regla. No tuve ningún aborto, simplemente, el predictor se equivocó.

Todos miraban con interés a Helena, que de un momento a otro, cayó en la cuenta de que si daba positivo solo les quedaba el aborto... Y no tenía ni idea de como se hacía, ni de en qué consistía.
-Hazte la prueba.
 La segunda prueba dio negativa, como todos esperaban. Y solo quedaba un predictor, uno solo. El desempate, el que, al fin y al cabo decidiría el rumbo de su vida.
-No quiero. Tengo miedo.
-Por favor, hazlo.
Está bien. Nueva prueba esta vez al salir del baño ella sollozaba y la prueba se volvía toda rosa. De nuevo. La primera en verla fue Ingrid, que no miró ni a Álex ni a Cristal.
-Helena, mira esto.
Ambas fueron con cara de entierro a Cristal.
-Cariño... Nosotras queremos que sepas que...
-¿Que qué?- Las lágrimas estaban a punto de caer, su corazón de estallar y Álex de desmayarse.
-Que ni vamos a ser tías, ni tu madre, ni Álex padre.
-¿Seguro?
-¡Seguro!

La calma volvía al palpito de la chica, que tenía la tensión por las nubes. Entre tanta alegría Álex e Ingrid se escabuyeron para hablar.
-¿Qué te besó?
-Sí.
-¿por qué no te apartaste?
-No lo sé.
-¿Te gusta?
-No preguntes eso.
-¿Qué quieres que pregunte?
-Hace unos 15 minutos era el padre de una criatura, y ahora, no sé.
-Te gusta...
-No es la palabra.
-Oh Dios mío.
-Yo quiero a Cristal.
-Y también a Sophí.
-No, solo a Cristal. Sophí... Sophí es que, me demuestra que me quiere... Pero... Sigue siendo ella.
 -¿Qué vas a hacer?
-No lo sé.

5 comentarios:

  1. Tia M'ENCANTA
    Sigue asii muchos besooss!!(L)

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  2. Aýns tía. me encanta. Sigue escribiendo que esto es una droga. Entonces Sophi es mala, es buena o una hija de puta a secas ?

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  3. Bueno com ya sabes me encanta este blog, la historia, Cristal, Alex enfin TODO! ,,,, sobre todo tu! :$ ,, y sigue escribiendome los capitulos que sabes que los espero con muchas ganas ,,, TeQuiero Her! (L)(te pongo o de her porque supongo que no sabrias quien era jajjaja)

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  4. Gordita! Que me encanta muchísimo tu blog...que doy por seguro que pronto te aras famosa si sigues así...no dejes de escribir ya que es lo que más te gusta...Tu Ángel te quiero mucho! (L)

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